¿Sabéis una cosa?


Soy lesbiana, ale ya lo he dicho. Hoy 28 de junio día del Orgullo LGBT (qué no solo gay cuidado), conmemoración de los disturbios de Stonewall y de como supusieron el comienzo de una revolución para que nosotros los invertidos dejáramos de ser ciudadanos de tercera, para que se reconocieran no solo nuestros derechos sino que no estábamos enfermos y que somos como el resto solo que con gustos diferentes, una lucha que todavía esta presente porque falta mucho por conseguir. Pues un día como hoy se me ha ocurrido echar la vista atrás y darme cuenta de lo que ha cambiado mi vida desde que un día me mirara al espejo y me dijera a mi misma “me gustan las chicas y no hay anda malo en ello”.

Desde siempre había sido una chica diferente a las que me rodeaban, me gustaba jugar con los chicos a deportes (toma topicazo pero es verdad), prefería Oliver y Benji y Bola de Dragón antes que Las tres mellizas, odiaba ir en faldas e incluso decía que cuando me casara lo haría en pantalones y deportivas, todo esto en un diminuto pueblo de Castilla La Vieja donde aceptaban a regañadientes mis particularidades con un “ya crecerá y se le pasará”.

Fue en la adolescencia que todo mi círculo de amigas empezó a ver con otros ojos a los chicos cuando me di cuanta de que yo no era igual, a mi los chicos seguían siendo lo que habían sido para  mí hasta entonces: compañeros, amigos pero nunca los vi con otros ojos. Al principio lo achaque a una edad del pavo tardía, pero cuando a los 16-17 y seguía igual ya me empezó a mosquear la cosa.

En el bachillerato fue cuando tuve mi primer cuelgue y mira tú por donde que fue de una chica, no ocurrió nada más, yo se lo conté y ella me dijo que lo sentía pero era hetero (toma otro tópico) pero la cosa fue bien y aun ahora seguimos siendo amigas. Al principio este acontecimiento me lo tomé como algo aislado pero al final de muchos lloros, reflexiones y mucho mucho tiempo me di cuenta que lo mio eran las chicas, y con un poco más de tiempo conseguí asimilarlo, lo que considero un primer paso para mi felicidad y libertad que vendría seguidos de muchos más. Como cuando se lo comenté a mi mejor amiga y posteriormente al resto de mi grupo, lo hice con miedo y mucho nerviosismo, creía que el mundo se acabaría en ese momento pero por suerte se lo tomaron estupendamente y desde el principio me apoyaron, e incluso ahora intentan que dé el salto y me quite mi vergüenza característica para ligar.

Gracias a eso he podido vivir mucho más feliz al no guardar ese secreto que me estaba matando, el tener que disimular y fingir que ese chico tan mono me interesaba cuando en verdad me fijaba en la morena que estaba a su lado. Lo mismo me pasó con algunos miembros de mi familia que lo saben y lo han asimilado, hablamos tranquilamente del tema y hasta me hacen bromas al respecto.

Tristemente no todo me fue tan rodado, mi padre ese hombre al que le confiaba hasta la vida, que siempre había defendido que prefería que su hija fuera lesbiana para que ningún hombre la dejara embaraza (yo nací cuando mis padres tenían 20) no se lo tomó tan bien cuando resulto que sus palabras se volvieron una realidad, desde ese momento en el que se lo dije no ha vuelto a tocar el tema y de sacar a la palestra que ya estoy en una edad de merecer lo hace para ver si ya he encontrado a mi príncipe azul que si no él me ayuda, hasta ha pasado a recurrir a bromas homófobas imagino que para ¿persuadirme? ¿molestarme? o igual solo de manera inconsciente ya que igual no está preparado para asumirlo, esa la gran lucha que me espera  y que aun no me atrevo a librar: salir del armario en mi familia, aunque sé que antes o después tendrá que tener lugar pues no puedo vivir siempre una doble vida ni me quiero alejar de mi familia.

Y en resumidas cuentas esa es mi historia, es una más de tantas como personas como yo que viven en un mundo en el que ser LGBT empieza a ser aceptado pero, como digo aun quedan muchas batallas que librar tanto personales como dentro de la sociedad, para que luego me vengan (que lo han hecho) y me suelten que ser homosexual es una moda o porqué lo tenemos que ir gritando a los cuatro vientos… encima de todo lo que ya tenemos, lo que nos toca aguantar.

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2 comentarios el “¿Sabéis una cosa?

  1. landerdelcano dice:

    Te entiendo a la perfección. Salir del armario en la familia es mucho más complicado de lo que puede parecer en principio. Todavía nos quedan muchas batallas que librar para que nuestra orientación sexual que, como bien has dicho, hay quien la llega a considerar una moda.

    Un abrazo 🙂

  2. Pedro dice:

    Me ha gustado mucho Nerea. Seguro que te has quedado mucho más tranquila tras escribirlo.
    Desconocía este blog tuyo.
    Te seguiré.
    Nos vemos. Un saludo.

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