De Castilla a Deutschland: bien pero igual no tan bien


Dicen que la vida son dos días y creo que desde que estoy aquí he empezado el segundo. Poco a poco me voy defendiendo en este país en principio tan cerca de casa pero a la vez tan lejos en todo: nuevas costumbres, otros horarios, por fin un trabajo al que dedicar mi tiempo, pero ante todo nuevos retos.

La verdad es que el primer choque no fue tan fuerte como me lo imaginaba, quizás el tener una amiga cerca de mí me ha suavizado las cosas y es que, el tener alguien con el que hablar mi idioma es una gran suerte, pero aun así en mi ambiente diario que estoy por mi cuenta tampoco ha sido tan horrible como pensé. Sí, mi alemán ha resultado ser una patata con la que no me puedo casi comunicar, intento hacer frases y en mi cabeza las consigo enhebrar bien, pero al decirlas con los nervios y las ganas de hablar rápido y decir muchas cosas pronto y a la vez pues se me mezcla el dativo con el acusativo, el verbo se mueve de su posición y no hablemos ya de conjugarlo. Vamos que E.T hablaba mucho mejor que yo.

A pesar de eso, más o menos me manejo y veo que (por ahora) lo que más me voy a llevar de esta experiencia es un aumento la confianza en mi misma porque estoy teniendo que hacer cosas que de quedarme en casa ni me molestaba en aprender lease: poner una lavadora, limpiar mi habitación y baño, queriendo decir barrer y fregar suelos, hacer la compra… en definitiva todas esas tareas de las que se encargaba mamá pacientemente y (casi) sin quejarse.

Pero todo tiene su lado negativo y aunque reconozco que no me va mal en el sentido general de la palabra, si me fijo en la letra pequeña igual no es todo de color rosa. Por un lado me siento como una inútil, y aunque ya he tenido que coger el transporte público sola y hablado con alemanes fuera de mi círculo cercano, sigo dependiendo mucho de mi amiga para todo, me siento como una carga para ella. Además tampoco encuentro la manera de socializar con esta gente y lo odio porque se me da bien hacer amigos, no les encuentro el punto, son harto de complicados y entre eso y la barrera del idioma pues a veces me siento más sola de lo normal (y lo dice una persona que pasaba horas y horas frente al ordenador sin ningún contacto humano).

Aparte veo que mi futuro aquí no prospera, quiero decir, una de las razones por las que venir aquí este año era conseguir mejorar el alemán para luego buscar un trabajo dada la situación en España y quizás pues hacerme una vida aquí, pero lo veo chungo chunguísimo. No me veo hablando alemán fluido ni en 20 años.

Sí, se que he estado solo dos semanas y quizás me exijo mucho pero soy así, solo veo el blanco o el negro no hay términos medios y si veo que algo no va bien tiro la toalla y a otra cosa. Por ahora aguanto bastante, me dicen que en el trabajo voy bien y que no se me da tan mal el alemán (yo no lo veo así) pero lo que si que es cierto es que estoy cohibida aquí, no soy yo misma ni por asomo, quizás porque todavía estoy un poco asimilándolo todo, no lo sé, tampoco sé si aguantaré el año entero aunque lo intentaré. Iremos viendo.

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3 comentarios el “De Castilla a Deutschland: bien pero igual no tan bien

  1. Miriack dice:

    Mucho ánimo con todo! ya te lo dije una vez y me voy a repetir más que el ajo, pero no sabes cómo te entiendo! Eso sí, hazme caso y no tires nunca la toalla, que al final ya verás como te empiezas a sentir mejor allí. Por cierto, si los alemanes son así de cerrados y chocan un poco sus maneras con las tuyas, te recomiendo que le eches un par y busques en algún sitio gente de otros países, rollo estudiantes o así, Erasmus por ejemplo. Son gente que igual que tú está lejos de su país y se siente igual de “perdida” que tú. Puedes empezar a conocer gente por ahí. Cuando yo estuve de Erasmus, hasta que no hicimos piña todos los demás Erasmus de varios países no empezamos ninguno a arrancar. No sé, es una idea. En fin, lo dicho. Mucho ánimo!!! Pásalo bien!!! 🙂

  2. Chica Vudú dice:

    No eres unas carga para nada ¿eh?. Hasta el primer mes, quizá el segundo no vas a empezar a soltarte con el idioma, probablemente menos una vez que consigas empezar el curso. De corazón te digo que estoy aquí para lo que necesites, melona 🙂

  3. Necessari dice:

    El idioma florecerá por sí solo en un par de meses, o tres. Tú misma te sorprenderás, al ver cómo de repente, en pocos días, fluye la lengua con soltura y naturalidad.
    Date al menos dos meses, tres quizá, y luego compara con las primeras semanas.

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