De Castilla a Deutschland: entretiempo


Entretiempo según el diccionario de la Real Academia Española es ese tiempo de primavera o de otoño próximo al verano y de temperatura suave.

Según un abulense es ese tiempo extraño en el que da igual lo que te pongas porque siempre vas a tener frío y calor y, si tienes muy mala suerte las dos cosas a la vez, y es que los de Castilla no estamos hechos para la primavera, no viene definido en nuestros genes tolerar tanto cambio de tiempo, para nosotros o frío o calor no esto que en Alemania llaman primavera y que a mí particularmente me está trayendo por la calle de la amargura.

Pero el entretiempo no solo es algo que se note en las ropas, también es en las personas, es ese tiempo en el que no sabes muy bien cual es tu sitio, en el que unos días te sientes estupendamente como si ya fueras parte de tu nuevo hogar y otros en los que el único pensamiento que circula por tu cabeza es ¿qué narices se me ha perdido a mí aquí?

También puede ser un alto en el camino, unos días alejado de la órbita del mundo, en un lugar desconocido con gente al principio extraña pero que tan parecidos a ti que acaban siendo parte de la familia, quizás una no muy grande pero si variada y muy extendida por el país y que, por mucha distancia que te separe de ellos sabes que están ahí (con un poco de suerte) compartiendo tu situación y llegándote a entender cuando ni tú mismo lo haces.

Siempre el entretiempo es un momento de cambio, de reflexión sobre como vas creciendo, la naturaleza crece a tu alrededor y tú con ella. Por ejemplo, tras casi cuatro meses ya no me siento tan sola, casi siempre estoy feliz y me tengo ese sentimiento de pertenencia a este lugar, incluso me dicen que chapurreo bastante bien alemán, yo no lo creo, pero si los demás lo dicen (y es su idioma) igual algo de razón llevan.

Para muchos alemanes es el momento en el que sacan las sandalias, eso sí, con calcetines, no vaya a ser que se enfríen los pies. En España creíamos que solo lo hacían cuando iban a la playa por alguna razón incomprensible para nosotros, pero no, es algo que aprenden desde pequeñitos pero que viviendolo de cerca no se ve tan mal, porque al menos en Berlin da igual como vayas, a nadie le importa, yo ya he cambiado dos veces de color de pelo (azul y verde) y aparte de hacer gracia a los niños nadie se para a mirarte, es una de las cosas que más adoro de este sitio, la libertad que tienes para ser tú mismo.

Es además ese momento en le que por gajes de la vida te ofrecen probar la vida de los vegetarianos en la mesa y descubres que por mucha razón que tengan en ciertas cosas, tú nunca tendrás la fuerza de voluntad (ni tu estómago tampoco) para seguir esa dieta y, mucho menos, la vegana, porque no os dejéis engañar, alimentos como el “queso vegano” no están buenos ni por asomo, se asemejan más a la suela de un zapato que a un queso.

Si te paras a pensar entretiempo es muchas cosas y yo seguiré adelante intentando descubrir que más es para mí.

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Y en otro orden de cosas, unas pocas afotos de alemanadas:

Angela da miedo, muuuucho miedo

coca-cola

No creeríais que Manuel era un nombre español…

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Desde que me topé con la cabeza decapitada de Yisus, no he vuelto a mirar por ninguna ventana ajena.

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Muchas clases de melón y ninguna está buena

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¿Para qué comprar bolsitas de gominolas cuando puedes comprarlas de a kilos?

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Este Papá Noel va un poco retrasado

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