Selbst sein


Dicen que Berlín es una ciudad dónde te descubres a ti mismo, no conozco muy bien los motivos, quizás porque es una ciudad inmensa donde al final te puedes encontrar deambulando de un lado a otro siempre rodeado de gente y nunca haber estado más solo, o pudiera ser que al venir de fuera y no hablar el idioma nacional tengas más tiempo para hablar contigo mismo e interiorizar más aun en tus pensamientos, o a lo mejor es porque es una ciudad tan variada que puedes llegar a identificarte como nunca antes con algo que jamás pensaste que existiría.

En mi tiempo aquí, y ya voy por mi quinto mes, no he tenido mucho tiempo para estar a solas, estos primeros meses han sido un poco no parar y de alguna manera romper un poco con lo que había venido siendo de siempre, pero en los pocos momentos que me brinda el día a día he ido descubriendo cosas de mi misma que me han sorprendido.

El otro día aprendí que me gustan las normas, los límites, entiéndase esto no como que soy una forofa del control, si no a que me gusta convivir y vivir con una serie de normas no escritas, léase por ejemplo que un día cogí el tren y compartí vagón con un grupo de amigos en plan hippies/perroflautas, hasta ahí todo bien, cuando entre en el tren no me importó sentarme a su lado a diferencia de la abuelita que al verles se dio la vuelta, sabia mujer. Aquello no era un vagón era una comuna: mochilas tiradas por doquier, cerveza y otros fluidos no identificables a simple vista corriendo por el suelo, gente descalza y borracha saltando y bailando… todo un espectáculo. Debo decir en su defensa eso sí, que en ningún momento me dijeron nada ni se molestaron de que ocupara un asiento su “espacio”, pero eso no significa que estuviera cómoda, descubrí que me cae bien ese tipo de gente pero que nunca podría ser como ellos ni posiblemente llegar a ser uno más, y hasta caí en la cuenta de que con todo seria más fácil que hiciera skin. No soy capaz ni aunque lo intente de generar tal tipo de caos y de molestia a otras personas que solo son culpables de coger el transporte público (en este caso).

Pero con este pensamiento me llegó otro y es que mi vida es un asco, no he hecho nada en 22 años. Todo el mundo que me rodea tiene cientos de anécdotas que contar, decenas de viajes a sus espaldas a países de los que apenas conocía su existencia, novietes y novietas, conciertos locos, juergas universitarias… y yo ¿qué puedo contar yo? que me he visto películas de las que ni el director se acuerda  haber rodado y series que son lo más cercano que he tenido de experimentar muchas de esas cosas que la gente me cuenta y que para mi son solo irrealidades en mi cabeza.

Es triste y divertido darte cuenta de todo esto, de que por mucho que te esfuerces eres quien eres y no te va cambiar nadie, y lo peor es cuando dentro de ti algo hace clic y caes en la cuenta de que te odias y desprecias y ni largándote a la China vas a cambiar. Todavía me dicen que soy joven y puedo hacer algo, pero si de algo estoy segura de mi misma es que aunque eso fuera posible no me lo iba a permitir, nunca me he permitido ser feliz y no voy a  empezar ahora.

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Un comentario el “Selbst sein

  1. Annoying Orange dice:

    Hola pequeña, he estado algo ocupada….es por eso que hacia un pequeño lapso de tiempo en que no te habia leido… pero ahora que entro y leo esto…dios ese dia si que estabas emo que no? en fin… todos tenemos esos dias de melancolia supongo…el caso es que espero que no sea verdad lo que dices y en el fondo sepas que si te puedes permitir ser feliz…

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