De pequeñas cosas

…está hecha la vida o al menos eso dicen, lo que tengo claro es que para el emigrante como yo hay cosas que antes o después echas en falta, y no hablo de los amigos o familiares porque esos ya están cubiertos, vienen en la mochila que te dan al embarcar en Barajas, sino de esas minucias que cuando vives en España no das ningún valor pero que cuando sales y con riesgo de convertirme en un cliché vas a extrañar. Ahora, también os digo que puedes sobrevivir sin ellas perfectamente y que no suponen un motivo de peso para volver a la tierra natal ni jarta de vino me tendréis allí otra vez.

Sin más la lista de cosas que nunca pensé que echaría en falta:

1. La primera en la frente, comer un plato de lentejas (y repetir)

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Ya lo decía mi madre

2. Alegrarte como si te hubiera tocado la lotería el día que hay pescado para comer (me refiero a pescado cocinado, el sushi no cuenta aunque me alegre más)

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Uno de los mejores días del (casi) mes

3. El jamón tiene un sabor especial

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Cuando alguien me ofrece jamón serrano

4. Cenar caliente (eso se aplica a mí que no cocino y me alimento a base de sándwiches)

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Mi cena semanal

5. Chocolate con churros accesibles

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Son un bien tan escaso

6. Castañas comestibles

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Cuando me dijeron que los millones de castañas que me rodean eran pilongas

7. Pringarme comiendo un kebab

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Porque tienen extra de salsa

8. Nocilla de verdad

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Y no tener que hacer de tripas corazón con la Nutella

9. Cine de Barrio (¿lo siguen pasando verdad?)

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Aunque sea solo para cambiar de canal después de ESA canción

10. Palillos, mondadientes

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Cualquier cosa para quitar los pa’luegos

11. Cachitos de Hierro y Cromo

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Anda que no lo pasábamos bien en mi casa cantando y recordando

 

 

12. Los cumpleaños, navidades u otras festividades tampoco son para tomárselas demasiado en serio (se me emocionan por demás)

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Ya me han felicitado hasta por Adviento

13. El sarcasmo y la ironía

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No pillan ni una, de verdad

* Alguno pensaría que las tapas con la bebida, pero teniendo en cuenta que aquí puedes beber medio litro de cerveza ( a elegir entre varios tipos donde sea) por 1,80€ tampoco me parece algo importante.

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Oh yeah! cerveza buena y barata por doquier

Y es que la vida del emigrante se basa en adaptarse a tu nuevo país, con nuevas tradiciones, cultura, idioma… pero sin llegar a olvidarte de todo con lo que has crecido.

A los que como yo vivís más allá de los Pirineos ¿vosotros qué echáis de menos?

Se me han ocurrido menos cosas de las que esperaba, si es que Merkel en el fondo nos tiene cubiertos  

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No viene a cuento pero me ha hecho de reír

 

 

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Crónica de un concierto: Sonic Syndicate+May The Silence Fail+ Ferium+ Death Valley High. 22/10/2014. SO36. Berlín

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No suelo creer en las coincidencias, más bien en que lo que ha de pasar pasará, pero esta vez haré una excepción porque el que acudiera a este concierto fue una casualidad en toda regla. A principios de mes una colega me invitó a una fiesta en el SO36, ella tenía interés en ir porque ese día hubo un espectáculo de varietés en favor de la transexualidad, que todo sea dicho estuvo muy bien (con actuaciones de todo tipo: rap, monólogos, drag queens y un largo etcétera) y la fiesta de después con la mitad de la noche temas de petardeo tipo Spice Girls fue casi mejor, y es que resultó que dicho local es uno de los locales gays más famosos de Kreuzberg, por eso mientras hacíamos cola aquel me sorprendió ver un cartel donde se anunciaba un concierto de Sonic Syndicate, y es que así como en Berlin, en el SO36 toda clase de gente es bienvenida. Entre eso y que no es muy caro hacen que sea una opción muy interesante a la hora de elegir plan para el fin de semana.

No tenía muy claro el acudir, los suecos me gustan desde el primer disco pero tampoco rompería una lanza por ellos, además el jueves había que madrugar y por muy pronto que terminara desde allí tengo una hora muy maja hasta casa en el mejor de los casos, pero al final el día de antes pille las entradas en su web (si podéis evitarlo nunca las compréis en Eventim, pegan bastante sablazo) y el miércoles a las 18:50 estaba haciendo cola entre parejas que se repartían amor sin mucho miramiento a los hambrientos presentes.

death valley highLa puerta debía abrirse a las 19:00 pero se retrasó diez minutos, los mismos que se adelantaron los chicos de Death Valley High que abrieron la noche. Fue una sorpresa encontrarme con ellos porque creía que Sonic Syndicate iba solo acompañado de May The Silence Fail, pero no, otros dos grupos más tocaron esa noche y por mi parte no hubo ninguna queja al respecto.

Al tema, los californianos dieron el pistoletazo de salida poniendo el nivel bastante bajo, no es que lo hicieran mal, pero su media hora fue la más discordante de la noche, simplemente no pegaban con el resto, estaban fuera de lugar con un estilo que me recordó a grupos como Dope o Murderdolls, muy lejos de los acontecería aquella noche.

Aun así ellos intentaron animar a los no más de 30 presentes, y es que la gente empezaba entrar y no estaba muy interesada en lo que sonaba. Con todo el cantante no se rindió y no paraba de subirse por todos lados (a poco se descalabra) e incluso al final se bajó del escenario y nos hizo pegar unos pocos gritos al micro a los que estábamos delante. Una actuación correcta pero que no dejó huella.ferium

A las 20:00 dejaron el escenario para que en un tiempo récord de 10 minutos saltara Ferium, un grupo de Death Metal de Israel que ya si empezó a calar entre el público, con la sala un poquito más llena(quizás doblando el número anterior) consiguieron subir el listón, y es que a partir de ellos la noche no hizo sino mejorar. Sonaron muy bien, muy bestia, trajeron consigo a un colega que lo daba todo e incluso se empezaron a dar los típicos empujones entre aficionados (siempre por supuesto de buen rollo).

Otra media hora, cumpliendo a rajatabla el horario, ya si salieron los teloneros “oficiales” May The Silence Fail. Dando una vuelta al entrar me llamaron la atención por ser un grupo grande ( seis miembros) que no sabía como se iban a repartir, hasta que empezaron y me sorprendieron gratamente pues son muy del estilo de Arch Enemy, Melodic Death Metal, may the silence failcon chica al frente solo que por partida doble, una con voz gutural y la otra voz melódica haciendo una combinación que suena increíble. Cierto es, que en directo no sé si de forma habitual o solo pasó esa noche la chica con la voz bonita (digamoslo así) apenas se oia, sabias que cantaba pero no acababas de entenderla ni mucho menos. Sin duda los alemanes fueron para mi la gran revelación y lo que ya llenaron la sala definitivamente (a la alemana, quiere decir esto sin apretujones, respetando el espacio vital de cada uno). Más empujones bestias y mucha más adrenalina que dejó el camino prácticamente masticado a los cabeza de cartel.

Sobre las 22:00 mas o menos, yo apostada ya en primerísima fila (quiero decir, si el cantante hubiera tenido ebola lo tendría también por ducha, no especificaré de qué), salieron los suecos aunque no los que esperábamos al menos del todo, sin duda la gran extrañada fue Karin Axelsson, la bajista que más tarde nos dirían que está esperando a su segundo hijo. Aparte hacía tiempo que no los veía, quiero decir escucho su música pero no me importan los vídeos o las fotos por lo que me sorprendió que de seis que eran en un principio han quedado reducidos a cuatro.

Sonic SyndicateCon todo sonaron acojonantemente bien. Amén de que tenían al público comiendo de la mano desde antes de salir, con lo cual muy difícil no era contentar a los presentes. Pero supieron darlo todo y conseguir que todos sudáramos la gota gorda, tocando temas de ayer y hoy como Aftermath, Unbreakable o Catch Fire (en la que nos grabaron para el próximo vídeo o eso dijeron) y por supuesto las imprescindibles Denied, Revolution Baby y Burn This City con las que todos nos desgañitamos, incluida una servidora.

Una hora y media después de sudor, gritos y miedo (porque los empujones a veces estaban muy cerca y tengo gafas y una cámara que proteger) dieron por finalizada la velada, además muy cercanos ellos que nos vinieron a saludar, aparte que se quedaron pululando por allí pudiendo hablar con ellos o con los otros grupos que se quedaron escuchándolos (sobre todo los chicos de Ferium), firmando discos… (lo mejor fue ver al batería de Sonic saludando a una niña que aguantó todo el concierto, seguimos sin saber si era su hija o la de un amigo, pero la niña monísima)  todo muy estupendo. Yo hice una amiga (alemana oiga) y coincidiendo que vivíamos en la misma dirección nos fuimos juntas para casa. Llegué a mi cama a las 02:00, después de cuatro horas de concierto estaba destrozada pero como buena gente fui a trabajar, aunque después de tanto headbanging todavía dos días después me duele la espalda y el cuello. Heridas de guerra que tengo ganas de repetir.

Crónica de un concierto: Vetusta Morla. Bi Nuu. Berlín. 14/10/2014

Ya es octubre y a pesar de que este mes parece solo anunciar cosas desagradables: se acabó definitivamente el buen tiempo (aunque en Berlín disfrutamos de una pequeña tregua), los días son más cortos… también trae algunas cosas buenas como que empieza fuerte la temporada de conciertos. Después de la pausa estival en la que solo hay festivales a los cuales por motivos variados tales como: cerca de Berlín no encuentro nada que me interese, los que hay en el país (¿he oído Wacken?) imposible pillar entrada y si doy con uno o no tengo dinero o estoy en España o nadie quiere venir conmigo; ya tenia ganas de volver a una sala y disfrutar de un buen concierto. Todavía espero, porque este no fue el indicado.IMG_1050(1)

Bien puntuales llegamos al Bi Nuu, una pequeña, pequeñísima sala literalmente debajo de la parada de metro Schlesisches Tor en pleno Kreuzberg, después que el lector de códigos ya nos quería advertir de que no era buena idea, logramos entrar, cogimos unas cervezas y disimuladamente nos pusimos en primera fila. Poco a poco fue llegando gente, dieron las 20:00 hora a la que se suponía debían empezar, pero nada, solo un pipa mostrándonos en todo su esplendor sus calzoncillos rojos. Eso, sumado a que encima la música ambiente era mala (algo como chunda-chunda mezclado con chill-out) y que las conversaciones que llegaban a mis oídos iban subiendo niveles de hipsterismo a un ritmo alarmante, no hacía otra cosa que deseáramos irnos.

Con todo, logramos sobrevivir la media hora que se tomaron, no sé que disculpa tendrán, pero está claro que en un Berlín, un martes, para un grupo famosete pero solo relativamente y seguramente no por estos lares, es un poco falta de respeto porque a y 10 (como mucho) quien no estuviera no iba a venir.

Nada más salir se arrancaron y con más prisa que pausa disparando una tras otra todas las canciones. Hay que reconocer que el set-list de 20 temas, ni uno más ni uno menos (cosas de estar en primera fila, puedes saber lo que está por venir sin sorpresas)  no estuvo mal, ciertamente es un grupo que trabaja las letras. Así sonaron entre otras Fuego, El hombre del Saco, Copenhague o Maldita Dulzura, llegando los mejores momentos con Sálvese Quien Pueda y Valiente con la que debieron terminar el concierto, puesto que es mucha mejor opción que la elegida para tal propósito: Los Días Raros.

Como digo buenas letras, no así el resto de elementos que dan forma a una canción, ya que a veces era difícil diferenciar cuando terminaba una  y empezaba la siguiente; tampoco ayudaba el que no se dirigieran casi al público, quitando dos veces: el saludo de rigor tras tres o cuatro temas y una pequeña charla intentando (tarde) empatizar con los presentes en su mayoría emigrantes “forzados”. Es algo que no ayudó a una puesta en escena pobre, que solo tenía a destacar los bailes psicotronicIMG_1090(1)os del cantante, por lo demás desde Katatonia no recordaba nada tan sumamente soso.

No acompañó el sonido que al menos desde primera fila sonaba tirando a mal, solo se escuchaba la batería, el resto de instrumentos desaparecidos en combate y la voz a veces luchaba por salir pero fue en vano.

Pero claro el público se lo perdonó todo, porque quitándonos a nosotros y algún par más, el resto eran fanses mojabragas de la nueva ola de hipster recién salida del horno, aunque alguno con polos ultracaros también se coló.

Perdonadme de verdad si no me gustó como debiera o si es que igual soy una hater que le tiene que sacar puntilla a todo, pero esperaba algo más de una banda anunciada hasta en el Spotify alemán, que se supone han llegado a la cima dentro del indie español. Una de las amigas que vino conmigo me comentaba que antes eran diferentes y lo daban todo, pero que parece que no han sabido seguir el ritmo ascendente de su fama, es triste pero le tengo que dar la razón. Mejor escucharlos en la tranquilidad del hogar.

 

 

El perro de San Roque no tiene rabo…

Porque Ramón Ramirez se lo ha cortado.

Ayer fue San Roque, patrón de mi pueblo y del 90% de los pueblos de alrededor, que para que os situéis un poco más os daré la pista de que se sitúa en el Valle Amblés (con esto debería de ser suficiente, que sé que sabéis usar Google Maps y esas cosas) y aprovechando este evento que se viene repitiendo año, tras año, tras año desde que tengo uso de memoria (e incluso antes) y se celebrará hasta más allá de mi muerte, os acercaré mi visión particular e intransferible de las fiestas patronales de un pueblo, concretamente del mío, de como yo las vivo y he vivido. Los que tienen pueblo o son vecinos del mío (un saludo a todos) entenderán mucho de lo que voy a contar y podrán o no discrepar, pero sobre todo quiero proporcionar  una especie de acercamiento para esa gente que carece de pueblo (existen incluso algunos son mis amigos) que difícilmente y a menos que se echen un mozo/a de un pueblo, podrán experimentar de primera mano lo que significa vivir las fiestas patronales en todo su esplendor.

Para empezar ¿que son las fiestas patronales? según la RAE no es nada, porque estas dos palabras juntas no aparecen en el extenso diccionario a diferencia de “asín” o “cederrón” , sin embargo en la enciclopedia de la vida (también conocida como Wikipedia) las definen como:

Una fiesta patronal es un conjunto de solemnidades con que una población ‒pueden ser barrios, en caso de las grandes ciudades‒ celebra anualmente la fecha de su santo patrón. Se trata de una tradición implantada, esencialmente, en los países de cultura hispana. En España en el área de este tipo de celebraciones suelen ser conocidas como fiestas mayores.

De los primeros recuerdos que conservo de estos días serán de cuando tendría 5-6 años no mucho más, por aquel entonces las fiestas eran solo un par de días, con las misas correspondientes los días de guardar, juegos infantiles para los niños de los de toda la vida, un día en la plaza del pueblo y otro en las eras (o a lo mejor era un año en un sitio y al siguiente en el otro), con sus carreras de sacos o pillar manzanas en un caldero de agua, con el premio de algún juguetillo o mejor, las medallas de la Caja. Luego a veces alguna actuación y por la noche dos días de verbena y la mejor noche el pase de disfraces. Punto. No había más. Eran tiempos mejores (el efecto nostalgia ataca de nuevo), donde los niños como yo disfrutaban saliendo día y noche de casa, porque como había verbena podías acostarte mucho más tarde de lo normal.

Cuando crecí un poco la cosa cambió, tuve mi primera y casi última experiencia como miembro de una peña. Peña, concepto interesante este, para los no iniciados es un grupo de gente que paga un precio acordado para ingresar en el susodicho que puede incluir desde bebidas hasta (las más completas) comidas y cenas, que además llevan una indumentaria de colores identificadora. Dicho así parece la definición de una secta y alguna similitud tienen no os digo yo que no, pero al menos en las peñas tienen mejor rollo, creo que te puedes ir cuando lo consideras y si no eres de la misma ni te apedrean y hasta si tienes suerte pues hasta te invitan a una cerveza o a algo, así que sí, se puede decir que son mejores y más sanas que una secta.

Después de este rollo de explicación os diré que igual me apunté muy pronto a una peña, fue por presión familiar todo hay que decirlo, y teníamos no más de 10 años, con lo cual era fácil que se nos fuera un poco de las manos lo de hacer piña y al final parecía que no podías respirar si no era con el permiso del resto, pero como digo eramos niños, era el primer intento de peña que hicimos y no iba a salir todo bien a la primera.

A partir de ese punto me convertí un poco en una vagamundos en tierra de nadie, por gajes del oficio mi relación con la gente de mi edad del pueblo pues no era la mejor, teníamos personalidades e intereses diferentes y bueno pues acabe sola como quien dice, así que por muchos años he ido vagabundeando en las fiestas, acudiendo solo a momentos muy puntuales como a la calva y los herrones, a ver los disfraces y poco más. Incluso ha habido años en los que ni siquiera he estado o me he dio a otros sitios para evadirme.

Con todo he aprendido a no odiar del todo estas fechas, con la edad he vuelto a aprender a disfrutarlas lo más que puedo y sobre todo con el tiempo me he dado cuenta de lo que en verdad hacen las fiestas y es un sentimiento que alguien de fuera no puede ver, ni tan siquiera percatarse de que existe, es el sentimiento de camaradería, mejor dicho, de hermandad que fluye por toda la gente durante esos días, es algo que siempre he envidiado, el ver como la gente que mucha de ella solo se ve de año en año, se relacionan entre si como amigos de toda la vida festejando juntos, es algo difícil de explicar pero ahí está. Nunca me he sentido partícipe del mismo, quizás porque siempre me he sentido y he sido un poco individualista, aunque sí recuerdo haber sentido eso cuando era pequeña y es algo que no se puede describir con palabras y creo que es el ingrediente que siempre me ha faltado para vivir las fiestas plenamente. De ahí, que siempre me haya echo una pregunta y es que, en mi pueblo siempre se dice que si te metes con uno de nosotros todo el pueblo irá a por ti.

La cuestión es: ¿Me defenderían a mí dado el caso?

P.D: si alguien de mi pueblo me ha leído, un saludo muy fuerte y bienvenidos sean tus comentarios.

De Castilla a Deutschland: ¿me estaré alemanizando?

Como medio mundo occidental, estos días estoy de vacaciones, no sé si merecidas o no pero aquí estoy, y como buena emigrante las vacaciones se traducen en una cosa: vuelta al casa. Así es amigos, cuando vives en otro país tus días festivos debes cumplirlos (en caso contrario puede que tu familia te canee y con razón) en casa de tus padres, que curiosamente, ha dejado de ser tu casa, la tuya está a la otra punta.

Pero esa no es la única cosa que cambia de cuando vivías bajo el techo paterno, a tu regreso notas como ya nada es lo mismo, nada está como lo dejaste. Puede que lo parezca pero no hay que caer en engaños, si ni tú mismo eres el mismo.

Por cierto de las chorradas que voy a decir a continuación, debéis tener en cuenta que:

  • Soy abulense, y por tanto he vivido en una ciudad pequeña que parece anclada en los cincuenta.
  • Puede que no sean grandes diferencias, pero son las pequeñas cosas las que hacen la vida.

Por ejemplo a botepronto se me ocurre que ahora en vez de pedir una caña y quedarme contenta con la cerveza que me traigan, prefiero (si hay la opción, que no siempre) pagar un poco más y beber una cerveza que no sea pis de gato comercializado como la Mahou o la Cruzcampo.

A la hora de saludar a la gente también he cambiado, ya me costaba en su momento dar dos besos, pero es que ahora simplemente se me olvida y me quedo en el abrazo (si es una persona que me importa uno estruja huesos) que es a lo que me han acostumbrado en Alemania.

Mi estómago tiene jet-lag, y aunque las comidas me saben a gloria (tengo que reconocer que allí también, pero esta bien dejar la patata por unos días) mi estómago a partir de las 11:30 exige que le alimenten. Eso sí, no me acordaba de lo poco que me gustan las lentejas, pipos y comidas semejantes. Debo de ser la peor española del mundo porque no echaba de menos las lentejas de mamá.

Antes de mi ida me gustaba conducir, ahora no es que me disguste pero me cabrea en sobremanera que en una ciudad tan pequeña no haya nunca sitios para aparcar y tenga que dar veinte vueltas para acabar aparcando en el quinto infierno. Que mal esto de haberse acostumbrado a la bici.

En cuanto a las reuniones ya sean sociales o familiares, estoy desentrenada en eso de poder atender varias conversaciones a voces diferentes, el tono tan alto y el no dejar terminar el turno de palabra hacen que no me entere de nada.

Lo mejor de la vuelta y de volver concretamente a esta ciudad, es que puedes encontrarte con amigotes que hacia milenios que no veías a pares  en una misma noche, porque como no hay mucha variedad acabamos todos en el mismo sitio.

Por su parte, mi querida ciudad medieval no a cambiado ni un ápice, bueno quitando que ahora el Murallito es rojo y ya no es ni siquiera el Murallito sino una variación cabrona del ayuntamiento; han cerrado tiendas tan míticas como Foto Estudio Rober y han abierto un gimnasio en la zona de las Hervencias (que no se si tendrá parroquianos), lo demás igual. La misma gente, los mismos carteles de “Se alquila” y “Se Vende” o igual alguno más.

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De todo lo que se podía exportar de Alemania, ha tenido que ser esta guarrerida

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¿Biblioteca Digital Taurina? ¿Perdón?

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Y no solo digital, vaya colección montada tenían

En fondo me alegra pasar unos días aquí, aunque reconozco que no me quedaría a vivir, se me queda pequeña.


 

Cambiando de tercio, unas pocas fotos más para la colección Alemanadas:

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Callejeando puedes encontrar cosas así de chulas

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Allí también se habló del nuevo rey Phillip der Sechs

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Son pastelitos, pero cuando los vi pensé que eran otra clase de “pasteles”

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Nunca había visto una de estas antes, creía que eran una leyenda

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Si hay latas de cerveza de 1l porque no iba a haber vino de 5l

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Lo más turbio que he visto nunca

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Vista en pleno Berlín ¿alguien la mandará desde allí alguna vez?

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¡Lo sabía! ¡los aliens existen!

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Nunca he visto un libro para niños español que hable sobre la homosexualidad tan sencilla y abiertamente

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Me pregunto como describieron el color del coche en los papeles

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En esta tienda saben muy bien como clasificar la música

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Nuevo nivel alcanzado por Mauer Park: “tu primer kit de magia negra”

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Y si tus problemas son mas bien amorosos “tu primer kit de Voodoo del amor”

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F. Ibañez estará orgulloso, ha conquistado Alemania

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Antes os hablé de ella, y aquí está, la lata de 1l de cerveza

 

Contrapunto: ¿cómo reconocer a un español en Alemania?

Como buena emigrante española en Alemania, me gusta seguir lo más cerca que puedo los diversos blogs, twitters y demás cosas de la Internete para ver como se defienden y afrontan otros españoles las desventuras que nos encontramos en el país germano, a veces tan incomprensible a nuestros ojos. Lo normal es que lo que leo se pueda dividir en dos categorías: 1) los que nos intentamos integrar 2) los que no.

La semana pasada más o menos me tope con una entrada cuyo titulo rezaba algo así: “Cómo reconocer a un español en Alemania”, tras leerlo solo pude llegar a la conclusión o de que estaba escrito en plan humorístico o bien entra dentro de una de las dos categorías antes mencionadas (podéis imaginar cual). Sea como fuere, aquí os dejo el enlace de la entrada original. No sé cuanto tiempo ha vivido o vive la autora en Alemania o si solo ha estado de vacaciones, ni idea, pero en lo poco que llevo yo aquí no puedo hacer otra cosa que llevarle la contraria.

a) No soportamos el sabor carbonatado del agua con gas

Vale, aquí le tengo que dar un poco la razón (solo un poco, tampoco hay que abusar) si bien es cierto que el agua con aguas (conocido como Sprudelwasser) es un brebaje del demonio, con el tiempo, mucho tiempo, y con una poca ayuda del calor del verano no te queda otra que beberlo y yo hasta he dado ese pequeño salto de tolerar el Apfel Schorle, que es el zumo de manzana rebajado aguado con agua con gas. ¿Sabe raro? ya os digo yo que sí ¿se puede beber? pues mientras este fresquito es mucho que mejor que otros mejunjes que tenemos en España, como así al azar una Mahou.

b) Nos molesta la extrema puntualidad de los alemanes

Esto es lo más ridículo que he leído nunca ¿cómo puede molestar la puntualidad? si te molesta es porque eres un tardón de narices que hace esperar a la gente tanto que al final se hartan. Personalmente me encanta esto, a mi no me gusta hacer esperar ni que me esperen, es genial que si has quedado a las 17.00, empezar a hacer lo que fuera a las 17:00 y no a las 20:00.

c) Saludamos y nos presentamos con dos sonoros besos

No lo echo para nada de menos ¿por qué? porque aquí me dan unos achuchones que me dejan temblando cual gelatina, algo que me parece todavía más cariñoso y cercano que llenar de babas las mejillas de otro. Aviso para navegantes: si solo te dan la mano al saludar, algo estas haciendo mal.

d) Los españoles no somos muy amigos de dar propinas (ni en Alemania ni en ninguna otra parte del mundo).

A mi siempre me dijeron “allá fueres haz lo que vieres”, y así hago, bien es cierto que igual no dejo las mejores propinas (no me molesto en calcular cuanto es el 10% del precio de mi comida) pero si me han tratado bien siempre dejo algo. Las pocas ocasiones en que no dejo propina es porque de verdad el servicio ha sido horrendo (que puede pasar).

e) ¿Kostenlos? ¡Vamos!

Si puedo ir y sobre todo me interesa, iré, sea gratis o no, no por ser gratis voy a ir a todos los eventos que hay en Berlin o en la China.

f) Frecuentamos los locales de Doner Kebab, abiertos las 24 horas.”

Son las once de la noche, estamos en el medio de la calle y nos entra un hambre feroz porque, como buenos españoles, todavía no hemos cenado[…] ¡Lo que sucede es que a las siete de la tarde no tenemos hambre!

Me remito a lo que he dicho antes, si no te quieres integrar y quieres seguir llevando tu vida españolizada en Alemania ¡enhorabuena! pero el resto intentamos adaptarnos. Al principio cuesta eso de cenar tan pronto pero con el tiempo te amoldas y no solo cenas a esa hora sino que comes a las 12.00, y no supone ningún trauma ni nada.

g) A ver, queremos un simple café cortado.

No puedo decir mucho porque no tomo café, pero me imagino que si lo explicas (en alemán) y con educación te darán el café que quieras, las veces que he ido a un sitio con amigos y ellos se han pedido café nunca los he visto quejarse.

h) No es que seamos ruidosos, pasa que los alemanes son muy silenciosos.

Siento decir esto, pero sí, los españoles somos ruidosos, como también hay alemanes ruidosos, pero es verdad que ello suelen respetar un poco más en todos los sentidos, lo cual no es nada malo, de hecho cuando vuelvo a España me molesta que haya tanto ruido en bares o en donde sea que no pueda ni escuchar mis pensamientos.

No puedo sino terminar con una frase del propio articulo referido a este punto que resume muy bien, a la perfección, la filosofía del topicazo con el que está escrito.

Y sí, somos alegres y  divertidos y nos reímos a carcajadas. Y cuando estamos con amigos en un espacio público podemos ser extremadamente ruidosos. ¡Somos españoles!

Nada más que añadir señoría.

Selbst sein

Dicen que Berlín es una ciudad dónde te descubres a ti mismo, no conozco muy bien los motivos, quizás porque es una ciudad inmensa donde al final te puedes encontrar deambulando de un lado a otro siempre rodeado de gente y nunca haber estado más solo, o pudiera ser que al venir de fuera y no hablar el idioma nacional tengas más tiempo para hablar contigo mismo e interiorizar más aun en tus pensamientos, o a lo mejor es porque es una ciudad tan variada que puedes llegar a identificarte como nunca antes con algo que jamás pensaste que existiría.

En mi tiempo aquí, y ya voy por mi quinto mes, no he tenido mucho tiempo para estar a solas, estos primeros meses han sido un poco no parar y de alguna manera romper un poco con lo que había venido siendo de siempre, pero en los pocos momentos que me brinda el día a día he ido descubriendo cosas de mi misma que me han sorprendido.

El otro día aprendí que me gustan las normas, los límites, entiéndase esto no como que soy una forofa del control, si no a que me gusta convivir y vivir con una serie de normas no escritas, léase por ejemplo que un día cogí el tren y compartí vagón con un grupo de amigos en plan hippies/perroflautas, hasta ahí todo bien, cuando entre en el tren no me importó sentarme a su lado a diferencia de la abuelita que al verles se dio la vuelta, sabia mujer. Aquello no era un vagón era una comuna: mochilas tiradas por doquier, cerveza y otros fluidos no identificables a simple vista corriendo por el suelo, gente descalza y borracha saltando y bailando… todo un espectáculo. Debo decir en su defensa eso sí, que en ningún momento me dijeron nada ni se molestaron de que ocupara un asiento su “espacio”, pero eso no significa que estuviera cómoda, descubrí que me cae bien ese tipo de gente pero que nunca podría ser como ellos ni posiblemente llegar a ser uno más, y hasta caí en la cuenta de que con todo seria más fácil que hiciera skin. No soy capaz ni aunque lo intente de generar tal tipo de caos y de molestia a otras personas que solo son culpables de coger el transporte público (en este caso).

Pero con este pensamiento me llegó otro y es que mi vida es un asco, no he hecho nada en 22 años. Todo el mundo que me rodea tiene cientos de anécdotas que contar, decenas de viajes a sus espaldas a países de los que apenas conocía su existencia, novietes y novietas, conciertos locos, juergas universitarias… y yo ¿qué puedo contar yo? que me he visto películas de las que ni el director se acuerda  haber rodado y series que son lo más cercano que he tenido de experimentar muchas de esas cosas que la gente me cuenta y que para mi son solo irrealidades en mi cabeza.

Es triste y divertido darte cuenta de todo esto, de que por mucho que te esfuerces eres quien eres y no te va cambiar nadie, y lo peor es cuando dentro de ti algo hace clic y caes en la cuenta de que te odias y desprecias y ni largándote a la China vas a cambiar. Todavía me dicen que soy joven y puedo hacer algo, pero si de algo estoy segura de mi misma es que aunque eso fuera posible no me lo iba a permitir, nunca me he permitido ser feliz y no voy a  empezar ahora.