Crónica de un concierto: Kreator + Arch Enemy + Sodom + Vader. Huxley’s Neue Welt. Berlín. 09/12/2014

Es posible que este haya sido mi último concierto del año y sin duda uno de los más esperados, no de ahora sino de media vida, pero como suele pasar, cuanta más ilusión pones en algo más grande es el chasco, pero no adelantemos acontecimientos que la noche dio para mucho.

Quién se podría imaginar que un concierto de death metal pudiera empezar a las 17:30 (super puntuales además) para terminar cerca de las 23:00. En España esto puede chirriar pero teniendo en cuenta de que a las 16:30 aquí ya es de noche, no se hace raro ir tan pronto a los sitios.

Por mi parte y previniendo que no me volviera a pasar lo de la otra vez, llegué lo antes que mi trabajo y la Deutsche Bahn me permitieron y aun así me encontré con una cola kilométrica, muy variada en edades pero donde el negro era el color predominante y los chalecos vaqueros el uniforme de gala, cuyos parches cuentan como medallas y he de reconocer, que el mio está bastante lleno pero había gente que me ganaba por goleada.

Mientras me congelaba a la puerta me temía lo peor y pensé que no volvería a ver nada (ya sabéis, alemanes de dos metros bla bla bla) pero si tienen una debilidad esa es la cerveza, así que nada más entrar como un metal atraído por un imán, uno por uno se fueron dirigiendo a la barra dejándome la oportunidad de hacerme un hueco en primera fila y encaramarme a la valla de donde no me movería hasta que se encendieron de nuevo las luces.

vaderComo ya he dicho con una puntualidad que asusta los polacos Vader abrieron la noche, en una actuación que se puede resumir como corta pero intensa. No tocan precisamente la música que me gusta pero hay que reconocer que sonaron muy bien y calentaron el ambiente. La pena fue, que para ser un grupo que lleva en activo más años de los que vida tengo yo, les hicieron tocar en un rinconcito sin apenas poder moverse, y no sé si por cosa suya o de la organización solo tocaron una triste media hora. Cuando se despidieron así como guinda sonó la marcha de La Guerra de las Galaxias que siempre acompañaba a Darth Vader, imagino que para hacer la gracia.

sodomA las 18:30 salieron otros metaleros muy veteranos: Sodom. Para mi fueron la gran sorpresa de la noche, los conocía de nombre pero nunca me había dado por escucharlos y son brutales. Aparte que llama muchísimo la atención la caña que pueden meter estos señores, porque es lo que son, señores que podrían ser mis abuelos.  Fueron ellos los que acabaron de llenar la Huxley, una sala bastante grande y bonita por cierto, y crearnos un principio de tortícolis. Entre los temas que tocaron estuvieron Ausgebombt y Sodomized con la que cerraron una de las mejores, por no decir la mejor, actuación de la velada.

Antes de seguir debo hacer un pequeño inciso. Hasta este punto pude sacar fotos con mi cámara ya que me libré del primer segurata que me la quiso confiscar, no así el segundo que me pilló con la guardia baja y me dijo que una cámara como la mía, que no es nada del otro mundo pero puede cambiarse el objetivo, está prohibida en los conciertos, así que por no discutir con él el resto de la noche me las tuve que ingeniar con mi móvil, una pena porque me había logrado saltar los cacheos al entrar (mis malas pintas en este ambiente no destacaban). Tomo nota para el próximo.

arch enemyLlegados a este punto estaba más que impaciente porque por fin iba a ver a uno de mis grupos favoritos de todos los tiempos, Arch Enemy, y he de decir que me llevé una gran decepción. Entendedme, lo pasé bien y lo disfruté pero se echa mucho de menos a Angela Gossow, sin ella no es lo mismo, la nueva, Alissa White-Gluzz (que no me gustaba ya en The Agonist) le pone ganas o lo intenta, pero es mucha pose para las fotos y poca voz, no impone como hacía Angela, el ambiente no es el mismo ni las canciones suenan igual, le dan más importancia a los nuevos temas que a los antiguos o a salir bien en las fotos antes que sonar bien (no puedo evitar recordar que los bajos -que no el bajo- estaban demasiado altos). Tocaron temas clásicos como Ravenous, We will Rise o Nemesis pero con todo faltó algo, quizás también porque a diferencia de Sodom ellos sí sonaban a teloneros y no llegaron ni  siquiera a completar una hora en el escenario, como si tuvieran prisa en irse. Una pena.

kreatorAl poco de terminar, saltaron los cabeza de cartel, Kreator que se notó que tocaban en casa y lo dieron todo. Desde la intro, un vídeo conceptual con la música de In 2525 de Zager & Evans se presentía que lo suyo iba a ser grande y así fue. Gastaron hasta el último cartucho posible: cañones de confeti, fuego, vídeos acompañando algunos temas, pistola de humo y por supuesto muy buena música. Fueron los que volvieron locos a los presentes animando a “bailar” un wall of death y varios circle of death en los que los empujones se notaron hasta en la primera fila. También dieron trabajo a los seguratas que no pararon de sacar casi a guantazos a los que llegaban en volandas hasta adelante. Temas como Phantom Antichrist, Tormentor o el cover de The Number of the Beast (primer tema del bis) sonaron bestial, y es que los alemanes estuvieron hora y media larga como si fuera el concierto más importante, que es como debieran ser todos.

Buen concierto pero con ese regusto amargo de ver como tu grupo favorito ya no es lo que era por mucho que eso pese, otra lección que me llevo: si cambian al cantante de un grupo quédate con el recuerdo de lo que fue o piensa en ellos  como si fueran otro grupo diferente.

Hasta el año que viene.

Contrapunto: ¿cómo reconocer a un español en Alemania?

Como buena emigrante española en Alemania, me gusta seguir lo más cerca que puedo los diversos blogs, twitters y demás cosas de la Internete para ver como se defienden y afrontan otros españoles las desventuras que nos encontramos en el país germano, a veces tan incomprensible a nuestros ojos. Lo normal es que lo que leo se pueda dividir en dos categorías: 1) los que nos intentamos integrar 2) los que no.

La semana pasada más o menos me tope con una entrada cuyo titulo rezaba algo así: “Cómo reconocer a un español en Alemania”, tras leerlo solo pude llegar a la conclusión o de que estaba escrito en plan humorístico o bien entra dentro de una de las dos categorías antes mencionadas (podéis imaginar cual). Sea como fuere, aquí os dejo el enlace de la entrada original. No sé cuanto tiempo ha vivido o vive la autora en Alemania o si solo ha estado de vacaciones, ni idea, pero en lo poco que llevo yo aquí no puedo hacer otra cosa que llevarle la contraria.

a) No soportamos el sabor carbonatado del agua con gas

Vale, aquí le tengo que dar un poco la razón (solo un poco, tampoco hay que abusar) si bien es cierto que el agua con aguas (conocido como Sprudelwasser) es un brebaje del demonio, con el tiempo, mucho tiempo, y con una poca ayuda del calor del verano no te queda otra que beberlo y yo hasta he dado ese pequeño salto de tolerar el Apfel Schorle, que es el zumo de manzana rebajado aguado con agua con gas. ¿Sabe raro? ya os digo yo que sí ¿se puede beber? pues mientras este fresquito es mucho que mejor que otros mejunjes que tenemos en España, como así al azar una Mahou.

b) Nos molesta la extrema puntualidad de los alemanes

Esto es lo más ridículo que he leído nunca ¿cómo puede molestar la puntualidad? si te molesta es porque eres un tardón de narices que hace esperar a la gente tanto que al final se hartan. Personalmente me encanta esto, a mi no me gusta hacer esperar ni que me esperen, es genial que si has quedado a las 17.00, empezar a hacer lo que fuera a las 17:00 y no a las 20:00.

c) Saludamos y nos presentamos con dos sonoros besos

No lo echo para nada de menos ¿por qué? porque aquí me dan unos achuchones que me dejan temblando cual gelatina, algo que me parece todavía más cariñoso y cercano que llenar de babas las mejillas de otro. Aviso para navegantes: si solo te dan la mano al saludar, algo estas haciendo mal.

d) Los españoles no somos muy amigos de dar propinas (ni en Alemania ni en ninguna otra parte del mundo).

A mi siempre me dijeron “allá fueres haz lo que vieres”, y así hago, bien es cierto que igual no dejo las mejores propinas (no me molesto en calcular cuanto es el 10% del precio de mi comida) pero si me han tratado bien siempre dejo algo. Las pocas ocasiones en que no dejo propina es porque de verdad el servicio ha sido horrendo (que puede pasar).

e) ¿Kostenlos? ¡Vamos!

Si puedo ir y sobre todo me interesa, iré, sea gratis o no, no por ser gratis voy a ir a todos los eventos que hay en Berlin o en la China.

f) Frecuentamos los locales de Doner Kebab, abiertos las 24 horas.”

Son las once de la noche, estamos en el medio de la calle y nos entra un hambre feroz porque, como buenos españoles, todavía no hemos cenado[…] ¡Lo que sucede es que a las siete de la tarde no tenemos hambre!

Me remito a lo que he dicho antes, si no te quieres integrar y quieres seguir llevando tu vida españolizada en Alemania ¡enhorabuena! pero el resto intentamos adaptarnos. Al principio cuesta eso de cenar tan pronto pero con el tiempo te amoldas y no solo cenas a esa hora sino que comes a las 12.00, y no supone ningún trauma ni nada.

g) A ver, queremos un simple café cortado.

No puedo decir mucho porque no tomo café, pero me imagino que si lo explicas (en alemán) y con educación te darán el café que quieras, las veces que he ido a un sitio con amigos y ellos se han pedido café nunca los he visto quejarse.

h) No es que seamos ruidosos, pasa que los alemanes son muy silenciosos.

Siento decir esto, pero sí, los españoles somos ruidosos, como también hay alemanes ruidosos, pero es verdad que ello suelen respetar un poco más en todos los sentidos, lo cual no es nada malo, de hecho cuando vuelvo a España me molesta que haya tanto ruido en bares o en donde sea que no pueda ni escuchar mis pensamientos.

No puedo sino terminar con una frase del propio articulo referido a este punto que resume muy bien, a la perfección, la filosofía del topicazo con el que está escrito.

Y sí, somos alegres y  divertidos y nos reímos a carcajadas. Y cuando estamos con amigos en un espacio público podemos ser extremadamente ruidosos. ¡Somos españoles!

Nada más que añadir señoría.